jugar a la automirada

Todo ha surgido esta misma tarde del 11 de noviembre, mientras llovía.
Hacía tiempo que no me hacía fotos así, decididamente, con ganas.

He cogido el espejo de pie del pasillo y lo he colocado, primero en el baño, junto a la ventana, poco después en el comedor junto al ventanal que da a todo el deslunado con las otras ventanas de las otras casas.

He comenzado a disparar-me, primero haciendo lo de siempre, mirando a través de la mirilla, protegido tras ella e intentando salir guapo.

Luego me he dejado llevar y he soltado la cámara de la mano. He hecho el tonto, ha llegado un momento en que me ha entrado la risa, por un momento hasta la carcajada, pensando en que me estarian mirando desde alguna ventana y pensando, este tio está jilipollas, qué le pasa?

Cuando he sentido que ya estaba, las he visto en la pantalla, como suelo hacer para tener una idea de cómo ha ido la cosa; ya al verlas me ha gustado lo que veía, y eso que muchas irían a la basura porque estaban borrosas, descentradas, y eso que en muchas salía horrible…

Me he ido al ordenador, las he descargado, mientras me calentaba un café con leche. Tenía ganas de ponerme con ellas.

Había muchas, unas 150, muchas iguales, claro, muchas feas. ¿Lo primero? Borrar así rápidamente las que no me gustaran… Iba a borrar la primera, y ahí, ahí ha estado.

Esta vez no. Abriría una carpeta que se llamaría: las que tiraria, otra que sería las que me gustan, y otra las que dudo. Y rapidamente, sin pensarlo mucho, pondría cada foto en una de las carpetas..

Sentía que acababa de nacer algo.

El hecho de no borrar ninguna ha sido como un click. De repente han empezado a surgir nuevas subcarpetas, como “las que no me gustan tecnicamente”, “las que no me gusto yo”, y más y más subcarpetas, como “feo”, “soso”, “forzado”, “arrugas”, “haciendome el guapo”…

Y hasta aquí puedo leer.

Sé que esta tarde la recordaré. Una porque he vuelto a enfrentarme a mí mismo con la cámara, desde otro lado. Justo ayer pensaba que en este camino que he comenzado, aunando fotografía y mirada terapéutica, faltaba mirarme a mí. Hoy he comenzado a mirarme.

Otra, porque siento que en este proceso que acaba de comenzar, hay mucho material de trabajo.

Siento que hoy es el inicio. Lo sé. Es como un encendido, de repente las cosas salen rápido, fácil (como escribir este mismo texto, del tirón).

Me gustan los inicios.

Me gusta recordarlos. Reivindicarlos.
Así que aquí queda.

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5 pensamientos en “jugar a la automirada

  1. Pingback: asomándome | Jose Bravo

  2. Me quedo con la creación de subcarpetas( me ha encantando!) y el no borrar esos autorretratos, ya que cuando pase el tiempo, tal vez, reconozcas cosas que hoy no vistes de tí mismo.

  3. Pingback: dejarse mirar | Jose Bravo

  4. Pingback: Yo, ansioso social. | Jose Bravo

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