ilusión

Más que nunca precisamos PARAR. El sábado, gracias al taller de mindfulness, salí con tres post-it, cada uno de ellos tenía una acción escrita. La primera era: PARA. Tengo ahora el post-it colgado en la pared enfrente de mí. Parar y respirar. No lo hacemos mucho. Ni una cosa ni la otra. Parar y ver qué estamos haciendo. Y entonces ver si eso que estamos haciendo está elegido. O nos estamos dedicando a la inercia. Al piloto automático.

Más que nunca precisamos OBSERVAR. Comenzando por nosotros, y por nuestro entorno. Nuestras relaciones, nuestro día a día. Es ahí donde podemos actuar. Comencemos mirando, observando. Si le diesemos más espacio a la observación, nuestra conducta estaría mucho mejor dirigida. Hace tiempo que estamos dejando de mirar, y dedicándonos más a hacer cuántas más cosas mejor. No hay tiempo para parar, ni para ver qué estoy haciendo.

Más que nunca precisamos SENTIR. Si paramos y observamos, sentir viene sólo. Algo nos tocará. Sentiremos y entonces reaccionaremos. Caminamos tan rápido por la vida que hemos dejado de sentir y en consecuencia, reaccionar ante lo que nos pasa. Cada acto ha dejado de tener la importancia que tenía pues inmediatamente viene seguido de otro acto y no le damos a cada uno el tiempo, y la respiración, que merecen. Cada día hacemos que sucedan tantas cosas que ni da tiempo a digerirlas. Pasan al fondo bajo el montón de nuevas cosas. Y al día siguiente parece que fueran de hace una semana.

Cuando no paramos, no observamos, no sentimos, el día a día pasa a ser más gris, el día a día pasa a ser una concatenación de actos que nos dejan indiferentes. Al final se nos pone en la cara, esa expresión de indiferencia. Comenzamos a construir una especie de burbuja hermética y caminamos con ella a cuestas. Sólo hay que mirar en la calle, la expresión de la gente. 

No es tarde. Hay un secreto que ayuda a parar, a observar y a sentir. Lo tenemos muy a nuestro alcance, sólo que últimamente lo tenemos algo abandonado. Nuestro cuerpo. Es respirando, “simplemente” respirando como podemos comenzar a parar. Respirando abrimos la mirada. Respirando abrimos la puerta a la emoción.

Así que en resumen, diría que más que nunca necesitamos RESPIRAR.

 

Ahora, ya puesto, añadiré dos extras:

Más que nunca precisamos SUMAR. Abrirnos al otro, a los otros. Volver a confiar en que juntos se suma. Hemos vivido mucho tiempo instalados en el individualismo y en la desconfianza en el otro. En que esto era una especie de carrera en la que cada uno debía llegar el primero e intentar por el camino que los otros no llegaran, no fuera que nos quitaran el “puesto”, como si hubiera un mismo puesto para varios, cuando cada uno tiene el suyo, los suyos. “Solo” hay que construirlo. Podemos acompañarnos mientras tanto. Sin miedo, cada uno irá encontrando su lugar.

Más que nunca precisamos la ILUSIÓN como motor. La ilusión también se construye, día a día. Cada vez que nos levantamos. Ilusionarnos es creer en algo. Y caminar hacia ese algo. Cambiaran mucho las cosas cuando cada mañana, cuando nos levantemos, tenga sentido. Lo hagamos para algo que nos mueva, que nos toque, que nos emocione conseguir.

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Aunque utilizo el plural (haciendo lo que en gestalt llamamos proyección), hablo de mí y de lo que yo preciso.

Ahora, si te permites parar, observar, respirar el texto, quizá te toque en algo.

No es magia.

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6 pensamientos en “ilusión

  1. Mind- full-ness? , desde cúando practicas esta técnica maravillosa de la atención?. Esto de pararte a prestar atención del respirar, es algo que aprendí hace mucho tiempo y me sorprendió con la pregunta en el monasterio del cister de Poblet, cuando una mañana un monje me preguntó , Marta cómo sabes que estas viva?,… y ja ja ahi estaba pensando y hablando,…. y alguien me puso la mano en la boca y me quedé sin voz y aliento,… es decir me dieron la lección de la atención al inspirar y expirar,…. Hoy justo charlaba sobre el sufrir y el lamento,.. el tratar de estar en el presente siendo y atendiendo a la respiración ,.. sin que las emociones le desborden a uno cuando los sucesos son emocionantes,..

    • Hola Marta!!

      Bueno, en realidad mi contacto con el mindfullness ha sido en contadas ocasiones. Sí que es cierto que ando en una época en la que necesito parar, respirar, y ver. Y hace poquito estuve una mañana en un taller de mindfullness justo por eso, para volver a poner la conciencia en este asunto… poquito a poco… Un abrazo!

  2. Pingback: de las mamás, a las mamás | Jose Bravo

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