Acompañar la lactancia

 

Quién iba a decírmelo hace tres años, que acompañar la lactancia se convertiría en una de mis primeras “especialidades” como fotógrafo.

Lactancia, el libro, supuso entrar de lleno en un mundo absolutamente desconocido para mí, un trabajo que en principio estaba pensado “para una fotógrafa mujer, a ser posible madre, y a ser posible que hubiese dado teta” (en palabras casi textuales de Juan Romero, editor).

Quizá, como dice también muchas veces Juan en nuestras presentaciones del libro, la curiosidad que da el no conocer ese mundo fuese al final un acierto.

En la curiosidad sí me reconozco, así que tocó adentrarme con la mirada abierta, sin ideas preconcebidas previas.

Lo que no sabía cuando me adentré en esta experiencia de asomarme a la lactancia, era que acompañar a tantas mamás y a sus peques no iba a ser una experiencia puramente fotográfica.

Lo que estoy realizando se llama Máster en Contacto. Contacto, sí, ese término casi meta en el que venimos formándolos los psicoterapeutas gestalt.

 

Máster en contacto, pues estoy asomándome al vínculo entre dos personas. Poniendo el foco en la relación, ese lugar en el que ocurren cosas entre dos y que no es uno ni el otro sino que es algo distinto a la suma de los dos.

Máster en contacto desde mi lado. Cada vez que acompaño un proceso de lactancia, siento que el pilotito de estar en presente debe estar más activado que nunca. Cada vez que me adentro en un hogar, en el día a día de dos personas para acompañarles en su relación, donde de manera cotidiana no hay otra persona desconocida mirando y mirando y mirando, necesito más que nunca estar a la escucha, saber cuando tengo que acercarme, cuando tengo que separarme un poco, cuando toca coger la cámara, cuando toca acercarme al niño, cuando toca hablar, cuando toca no hablar, cuando toca parar… como moverme para no entorpecer la relación y a al vez obtener esa mirada cercana, e íntima, como hacer desde el cuerpo para que llegue un momento en el que sea casi uno más.
Siento que cada vez que acompaño un proceso de lactancia soy un privilegiado que aprende no sólo a mirar, sino sobretodo a escuchar. Es una suerte muy grande seguir acompañando ese vínculo tan fuerte llamado lactancia, y todo lo que la rodea.

Esta vez, la suerte se ha llamado Eva y Joel.



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Aquí el resto de las imágenes


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3 pensamientos en “Acompañar la lactancia

  1. Pingback: sumando: fotografía y psicoterapia | Jose Bravo

  2. Pingback: de las mamás, a las mamás | Jose Bravo

  3. Qué bonito leer cómo supiste respetar, desde tu humildad observadora y discreción ese proceso único y tan íntimo. ❤ Buen acompañamiento! 🙂

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