hacia una psicoterapia cotidiana

Últimamente vengo viendo cada vez más claro algo a lo que venía dándole vueltas: que necesito proponer una nueva forma, personal, propia, de trabajo psicoterapéutico.

Comencé a hacerlo sin darme cuenta al principio, me sorprendí después en otras propuestas que en principio no eran psicoterapéuticas, por lo que ocurría en ellas, y ya sin tantas sorpresas, o mejor, ya más conscientemente últimamente, sí sé que lo psicoterapéutico aparece en muchas de las propuestas que vengo proponiendo. Se da. Sucede.

Solo que quizá por respeto (de ese que uno le tiene a lo establecido, cuando lo establecido está para interpretarlo, masticarlo, y hacerlo nuestro) no acababa de nombrarlo, de proponerlo como lo quiero proponer.

No hay nombre aún. Estoy en ello.
Quizá sea acompañamiento psicoterapéutico cotidiano. Quién sabe.

No sé aún el nombre pero sí sé lo que implica.

Quiero plantear el trabajo psicoterapéutico en las calles, en los trenes, y en las casas, en los jardines botánicos, en medio de un viaje, al comienzo de un día sin más, desayunando juntos. En los espacios propios y cotidianos de las personas, en aquellos temidos o en aquellos soñados, dondequiera que deseen ser acompañados. De un modo más abierto, flexible y vivo que en una sala que alquile en un centro de psicoterapia.

Sí, es una necesidad mía la de salir del espacio psicoterapéutico “al uso”, donde a veces me siento demasiado cómodo o estancado. Que a veces siento demasiado frío o impersonal. Es el deseo, también, de acercarme a la persona, o mejor, de que la persona me acerque a su cotidianeidad, y trabajar ahí, pues sé que ahí se puede trabajar. Se puede, me interesa, y creo que puede interesar.

El cambio implica también proponer que el encuentro sea más libre en el tiempo y en la periodicidad. Pueda quedarse en un solo día, en un paseo juntos, en un ida y vuelta, quién sabe. A veces pareciera que los psicoterapeutas necesitamos controlar que esto dure un determinado tiempo y tenga una periodicidad concreta, para organizarnos mejor. Efectivamente una psicoterapia es un proceso, ahora, quién nos dicta cómo debe ser el proceso… y por qué no puede darse tan solo una vez. Por ello no saldremos de cada sesión con una fecha prevista para la siguiente, sino que la persona acompañada decide cuándo es el momento de encontrarnos de nuevo, huyendo por mi lado así de inercias.

Son muchas las preguntas que vengo haciéndome desde hace tiempo sobre la relación terapeuta-paciente y sobre el llamdo “marco” terapéutico que me invitan a buscar mis propias respuestas, y a invitar a quien intuya que su forma puede estar más en consonancia con la mía, a aventurarnos juntos.

La esencia es la misma: parto de un enfoque gestalt en el que se integran, también, el teatro, la fotografía, o en sí mi propio camino de crecimiento personal. No cambia la esencia del enfoque terapéutico, pero sí la forma. Siento que es el momento.

Es el momento de proponerte que elijas cuándo, y dónde nos encontramos. Que tomes las riendas, mientras yo te acompaño.

Si te interesa saber más, puedes contactar conmigo: josebravo.foto@gmail.com / 651526149

Anuncios

Un pensamiento en “hacia una psicoterapia cotidiana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s