Parar: día 0

Este fin de semana comienza mi último proyecto, pequeño, últimamente ansiado, PARAR. Durante los próximos 17 días, hoy ya cuenta. Al menos voy a intentarlo.

No es fácil pues a última hora ha aparecido un nuevo proyecto, bonito, potente, para dentro de poco, y ando diciéndole que sí, pues siento que tengo que decir sí. Este nuevo unido a otro muy bonito y reciente también que me esperará nada más vuelva.

No es fácil pues ando enganchado a esa idea de que “debo” aprovechar eso que últimamente anda ocurriendo… cogido a la sensación de que no debo dejar pasar los trenes (esos cuyos trayectos me enamoren, obvio), y últimamente hay varios, y si no los hay me los invento.
Así que para tomármelo más en serio voy a pensar que parar es en sí un proyecto, de esos que enamoran, también.

Comienzo con un fin de semana argentino y familiar, sin más pretensiones que disfrutar de conversaciones, y paseos, en mi ciudad.

Lo acompañará unos días en los que me voy sólo a Barcelona, donde sí, habrá un microtaller, muy deseado por cierto, pero ahí sí, nada más, nada más previsto, dejar espacio para los encuentros con personas, conocidas o no, que surjan, fluyan, y para deambular por sus calles también, dejándome llevar.

A la vuelta enlazaré con ese viaje al norte, esos diez días que sí o sí son de parar cada verano. Con la familia, a situar en la media más baja del año la cantidad de estímulos. O mejor, cambiarlos por otros, sencillos, como el aire, el descanso, caminar, ir del bar de arriba al bar de abajo y a casa. Y jugar con mi sobrino.

Y entonces, sí, entonces podré volver y activarme, de nuevo.

Mi cuerpo ha venido diciéndomelo primero con susurros y últimamente con más contundencia, esto de que había que parar.
Y sí, me cuesta hacerlo en el momento en el que siento que más fluyo, en el momento en que me están pasando cosas más bonitas.

Pero me lo debo. Creo que me lo debo y se lo debo a los proyectos en los que ando, y a las personas que andáis ahí, también.

Y sobretodo, debo escuchar a mi cuerpo, que es más sabio que todos juntos y viene ansiándolo tanto…

Al final ha llegado este 1 de agosto, es tiempo para parar, y ahora mi mente es la que anda incómoda, incómoda por no acostumbrada, y sé que andará medio así los primeros días, luego se acostumbra…

ahora anda preguntándose: “¿sabré parar? ¿sabré aprovechar este tiempo para parar, de verdad?”

Siento que sí.

Ah, en este ir desconectando, quiero darle las gracias grandes a cada persona que anda apostando por mí. Y especialmente a cada una de las personas que vienen atreviéndose, conmigo, a saltar, o a mojarse.

La última aparecía hace unos instantes en mi bandeja de correo, con la excusa del proyecto fotonarrativo que también continuará, tras la parada.

Aparecía y me emocionaba desde la primera frase:

“Hola Jose,

Te has convertido en mi excusa de hoy para dialogar…”

Anuncios

2 pensamientos en “Parar: día 0

  1. parar…yo lo llamo detenerme……pensar en lo que viene….enfocarme en mis proyectos..pero desde afuera!!! descansa y disfruta por lo que viene!! saludos a la familia argentina de esta parte que tienes aqui!!!

  2. época de cambios, activar otras partes del cerebro que teníamos dormidas, o dejadas de lado, o ver la vida propia desde ángulos diferentes; recargar pilas, en sentido figurado, pero con un cable que no es el habitual. Dejar de ser para volver a ser, desaprender para aprender. Qué le vaya bonito, compañero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s