Mirar a las mamás

Ayer, editando las fotografías que hice a una amiga el día que le visité y conocí a su bebé, me di cuenta o mejor, recordé algo que me ocurre cuando acompaño a mujeres que son mamás, algo con lo que conecté ya en la experiencia de hacer las fotografías para el libro Lactancia y que, digamos, desde entonces me “persigue”.
Obviamente, esta reflexión que voy a realizar surge de mi, ahora surge tras mi experiencia y posición de observador / espectador y sobretodo acompañante privilegiado de estos instantes, donde muchas mamás se han abierto y me han hecho partícipe de cómo están viviendo el proceso, de esas luces y sombras que les acompañan en su realidad de ser madres.
Sea por lo que sea, me doy cuenta de que cuando estoy con mujeres que son mamás, mis ojos, mi instinto se va a mirar a la mamá y no tanto a los peques.
Y es curioso porque en sí las/os niñas/os me encantan, y mirarles también. De hecho, muchas veces cuando trabajo como fotógrafo acompañando a mamás/papás y sus peques, estos son más protagonistas en las fotografías, ojo, aunque esto suele suceder también pues las mamás/papás se colocan en una posición también de espectadores y de alguna manera, siento que tanto los propios/as mamás/papás me “piden” que sean sus bebés/niños los protagonistas (y los propios bebés/niñas/os también me lo “piden”).

Ahora, si me escucho, si hay un ser que me despierta absolutamente la máxima curiosidad es la mamá.

Lorena&Kylian_11

Ayer volví a darme cuenta al editar y enviar las fotografías a Lorena que había hecho, el día que conocí a su hijo Kylian. De las 16 fotografías que le envié, solo en 1 podríamos decir que es Kylian más el protagonista, pero en el resto, aunque en otras 2-3 fotografías el bebé es también coprotagonista, es siempre la mamá quien llama claramente a mi mirada, quien ocupa la “figura” en el campo (tal y como lo explicaríamos desde el enfoque gestalt) de la fotografía.

Y es que recuerdo perfectamente ese ratito con ella, y fue hacia ella que estaba mi escucha, mi mirada, y en si, mi corazón. Ha sido recordar ese ratito y venirme a la mente tantos otros con otras tantas mamás, con quienes he tenido la suerte de compartir estas reflexiones, este estado a veces de “sombra” y de necesidad de luz, que además, no suele expresarse pues puede no ser entendido afuera.

Con sombra me refiero a algo de lo que me di cuenta con ellas, y que también ellas me expresaron, algo que después he ido volviendo a encontrarme y es que muchas mujeres en esa etapa pasan a no ser miradas, a mirarse menos o directamente a no mirarse. Y en sí el mundo deja de mirarles, pues todas las miradas van hacia el niño.

Reconozco que hay algo que me ocurre en general en fotografía y es que cuando todos miran a alguien, hay un punto en el que deja de interesarme. Y ojo, insisto, si hay unos seres hacia los que se me va la mirada es hacia los niños, pues son pura presencia, y amor.
Ahora, hay algo en esa relación de ellas y ese ser menos miradas por el mundo y por ellas mismas, que seguramente tiene que ver conmigo y con esa necesidad de ser mirado, que imagino proyecto en ese espacio, y que me hace necesitar mirarles.
Y quizá desde ahí, con todo mi amor, os miro.
Lorena&Kylian_08
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